Retrasar el efecto del envejecimiento mediante los minerales

El zinc y el selenio son indispensables para mantener una piel joven y elástica, pero hay otros minerales también implicados en la belleza de la piel, uñas y cabello, cuya carencia debe evitarse para retrasar los efectos del envejecimiento.

Azufre
Es esencial par tener cabellos, piel y uñas sanos. Forma parte de los aminoácidos que ayudan a construir los tejidos, embellece el cutis y hace el cabello más brillante. Abunda en los alimentos ricos en proteína, en la cebolla y en las coles. Se puede encontrar en la composición de muchas cremas, pomadas y jabones indicados para una gran variedad de problemas de piel.
Fuentes naturales: carnes magras, alubias secas (porotos), huevos, cebollas y repollo. Cobre
Permite que nuestro organismo pueda utilizar la tirosina, un aminoácido que influye en la pigmentación del cabello y de la piel, y su deficiencia puede provocar la formación inapropiada de la elastina (uno de los componentes del tejido conjuntivo de la piel). También es esencial para la síntesis de la hemoglobina, el transporte de hierro, y para la utilización de la vitamina C.
Sin embargo, un exceso parece bajar los niveles de zinc y puede provocar, entre otras cosas, pérdida del cabello y despigmentación de éste y de la piel. Su abuso parece favorecer fenómenos de oxidación, y por tanto el envejecimiento prematuro de la piel.
Para cubrir las necesidades de cobre basta consumir cereales integrales y sus derivados, así como vegetales verdes.
Fuentes naturales: alubias secas, trigo integral, ciruelas pasas, hígado de ternera y mariscos. Hierro
Devuelve el buen color de piel, su déficit provoca palidez y caída del cabillo. Sin embargo, el organismo precisa del cobre, el cobalto, el manganeso y la vitamina C para asimilar el hierro. Los adultos necesitan de 8 a 10 miligramos diarios, y las mujeres embarazadas de 18 a 25. En un mes, las mujeres en edad menstrual pierden el doble de hierro que los hombres, pero una suplementación de este mineral, durante un período largo, debe ser controlada por un especialista.
Fuentes naturales: hígado de cerdo, riñones de ternera, harina de maíz, duraznos secos, carnes rojas, yema de huevo, frutos secos, alubias, espárragos y avena.

Selenio
Tiene una acción antioxidante, junto a la vitamina E. los dos protegen las membranas celulares contra los daños producidos por la oxidación, (al neutralizar los radicales libres), por lo que previenen, o al menos retardan, los procesos de envejecimiento e induración de los tejidos.
Será muy útil si quiere mantener la elasticidad de los tejidos, para el tratamiento y la prevención de la caspa y si está expuesta a elementos contaminantes, porque protege de los efectos tóxicos de los metales pesados, como el cadmio, el mercurio, el plomo y el arsénico. Aparentemente, los hombres necesitan más selenio que las mujeres. No se han establecido cantidades diarias, pero una dosis de entre 50 y 200 microgramos paree suficiente.
Suele estar disponible en suplementos, en combinación con la vitamina E y otros antioxidantes.
Fuentes naturales: germen y salvado de trigo, cebollas, tomates y brócoli.

Yodo
Un aporte suficiente de este mineral favorece el crecimiento apropiado del cabello, las uñas y la piel, también ayuda a adelgazar, porque quema el exceso de grasa y aporta energía. Su déficit influye en la glándula tiroides, y puede provocar reacciones lentas, aumento de peso y falta de energía. Por otra parte, si tiene acné, procure no comer los alimentos que lo empeora. Elimine también las comidas procesadas con gran contenido de sal yodad de su dieta. Las recomendaciones diarias son de 150 microgramos par los adultos y de 175 a 200 microgramos para mujeres embarazadas o que están amamantando. El yodo que contienen las algas Kemp y el que se puede encontrar en la composición de los suplementos multiminerales será suficiente.
Fuentes naturales: vegetales cultivados en suelos ricos en yodo, cebollas, todos los mariscos.

Zinc
La importancia de este mineral para la belleza es evidente, ya que la mayor parte del zinc de nuestro organismo se encuentra localizado en la piel, el cabello y la uñas. Es indispensable para la síntesis de proteínas, particularmente de las de colágeno. Precisamente el colágeno la proteína más abundante en el organismo y la elastina son los componentes presentes en mayor proporción en el tejido conjuntivo de la dermis, y aseguran la tonicidad y la elasticidad de la piel. Su déficit limita el crecimiento y la regeneración de los tejidos, y por eso es ampliamente utilizado en el tratamiento de lesiones dermatológicas con componentes inflamatorios (dermatitis, eczema, impétigo, acné vulgar e inflamatorio, celulitis, úlceras varicosas…), en los procesos de cicatrización y como protector de la piel de los bebés.
Actúa de forma particularmente eficaz en los casos siguientes:
Cabellos y uñas: la carencia de zinc afecta especialmente al crecimiento del pelo y las uñas.
El cabello crece menos, tanto en volumen como en longitud, o se queda sin brillo y quebradizo, pudiendo derivar, incluso, en una alopecia. Por su parte, las uñas se rompen, se estrían y presentan manchas blanquecinas.
Acné: el acné es frecuente en la pubertad, y se localiza generalmente en el rostro y el tórax.
Una suplementación diaria de zinc (10 miligramos, 3 veces al día) reduce significativamente el número de comedones (los poros de la piel en los que se acumula grasa y suciedad), así como la inflamación que frecuentemente los acompaña.
Estrías: el zinc es indispensable para el tejido elástico, y por eso su falta puede provocar la aparición de estrías, localizadas generalmente en piernas, músculos, caderas, abdomen y pechos.
Esto afecta especialmente mujeres embarazadas, personas obesas, jóvenes en los que el crecimiento ha sido muy rápido, diabético y personas tratadas con corticoides. Un aporte correcto ayudará a la prevención de estas lesiones.
Cicatrización: este mineral también indispensable para la cicatrización de las heridas y las que maduras. Si falta zinc en nuestro organismo, estas lesiones no sólo no cicatrizan, sino que además tienden a aumentar de tamaño y a infectarse.
Herpes: los iones de zinc interfieren en el proceso de evolución del herpes y ayudan a que no se desarrolle.
Fuentes naturales: carnes, germen de trigo, quesos, huevos.

 

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