Imagen Personal Saludable

Nuestra imagen puede ser la mayor delatora de nuestro estado de salud. ¿Qué tono de piel, características físicas y posturas denotan que nuestro organismo está sano y lleno de vigor? La tonalidad de la tez, la respiración correcta, la nutrición adecuada y la postura erguida son algunas de las claves. Y la elaboración de un mapa genético permite ajustarlas para lograr la imagen más saludable y llena de vitalidad posible de cada persona. Veamos cuáles son esos ingredientes que permiten obtener una imagen personal saludable y, por lo tanto, ganar en salud.

¿Cómo se define la imagen personal saludable?

Lo más importante de la apariencia saludable es la postura corporal. Los ángulos del cuerpo tienen que estar rectos. No me refiero al contorno del cuerpo, sino a la postura del cuello, la barbilla y la cabeza, que tienen que formar un ángulo recto con los hombros, así como el físico de la persona en relación al suelo. Si está sentada, el torso y los pies deben estar rectos.

¿Por qué es tan importante la postura corporal?
Cuando una persona se sienta bien forma un ángulo recto respecto a la línea horizontal del suelo, está segura y vence la ley de la gravedad, hay una buena tensión o fuerza muscular. La postura encorvada, sin embargo, denota tristeza, apatía y desilusión.

Entonces, ¿la imagen personal saludable deja ver un aspecto puramente físico?

Sí, y además refleja el estado anímico. Sonreír sin felicidad es enseñar los dientes y, en ese caso, la postura erguida no es una postura cómoda, sino una postura forzada. La diferencia es de unos milímetros. Si lo midiéramos, es el inconsciente… Cada vez que miramos, emitimos un juicio de aprobación o desaprobación.

¿Qué otros aspectos de la imagen denotan que gozamos de buena salud?

La piel debe tener un color sonrosado, ya que indica que la sangre llega bien al rostro, a la parte más alta de nuestro cuerpo, que no tenemos problemas de circulación sanguínea y que, como decía, estamos venciendo bien la fuerza de la gravedad. Antes que ponerse un colorete, es preferible el rubor de la sangre, y para que suba, ésta debe llevar oxígeno. Y para que transporte oxígeno, debemos cuidar la respiración.

Hay entrenamientos básicos para mejorar la respiración y tener una buena imagen, ya que la entrada de oxígeno a la sangre es básica para que ésta pueda ascender y transportarlo. El cabello fuerte y con brillo es señal de que estamos bien alimentados. Si nos falta hierro, bastante habitual en las mujeres, este mineral es aprovechado primero por otros órganos como el riñón, los ojos, el corazón y, por último, el cabello. Y no sólo es importante lo que se come, sino cómo se mastica.

¿Masticar bien?

Está comprobado que cuando se come enfadado, estresado y preocupado, el estómago y el hígado segregan ácidos más tóxicos. Se debe evitar el estrés durante las comidas.
Entonces, la imagen personal saludable comprende muchos aspectos, y, por lo tanto, deduzco que hay que implicar a muchos profesionales para mejorarla. ¿No es así?

Entonces, la imagen personal saludable comprende muchos aspectos, y, por lo tanto, deduzco que hay que implicar a muchos profesionales para mejorarla. ¿No es así?

Nosotros hacemos un mapa personal. Si el problema está en el cabello, habrá que implicar a nutricionistas, dermatólogos, tricólogos, depende de cada caso. En lugar de un entrenador personal, ahora hay una figura que es el asesor de actividad física que propone a cada persona realizar actividad física en el entorno más adecuado para ella. También están apareciendo nuevas especialidades, dependiendo de la demanda.

En general, hay que decir que son muchos los expertos que pueden intervenir: expertos en estiramientos y flexibilidad, yoga, “coaching”, respiración, psicología, etcétera. Un asesor de imagen debe hablar de respiración. La base del bienestar es respirar bien y desperezarse. También hay que beber traguitos de agua -no fresca, sino tibia-, ya que beber mucha agua de golpe perjudica los riñones. Todo cuanto recomendamos para tener una imagen personal saludable, lo hacemos siempre basándonos en la genética.

¿Qué estudio genético se realiza?

Primero se toma una muestra de saliva y, a partir de ella, se hace un análisis genético, ya que en ocasiones no es tan importante lo que se ingiere como lo que el cuerpo es capaz de eliminar. Hay personas, por ejemplo, que pueden eliminar muy bien el alquitrán del tabaco y otras que, a los 20 años de fumar, enferman, por su genética. Por eso, incluimos en la ficha de la persona a la que atendemos un análisis del árbol genético, para el que recogemos información hasta los abuelos y bisabuelos -que quizás tuvieran reuma o esclerosis-, y lo colocamos junto a la analítica de la mucosa de la muestra tomada.

Por otro lado, apuntamos lo que come la persona durante tres o cuatro días. La finalidad es averiguar qué sucede en el interior del cuerpo de una persona a partir de lo que come. Por último, estamos investigando las formas de los nutrientes; hay personas que consumen anabolizantes o cápsulas adelgazantes envueltas en glicerina o grasa, por lo que es incongruente mandarles un suplemento nutritivo. Estudiamos la naturofilia a los químicos. Y a ese análisis genético que he dicho le sumamos el de la pigmentación de la piel.

¿En qué consiste?

La pigmentación de la piel se la debemos a la melanina, y hay dos tipos de melanina. La feomelanina, que pigmenta hacia colores cálidos y amarillos, y la neomelanina, que pigmenta hacia colores azules. Cuando una persona tiene una pigmentación amarilla o un color cetrino, si se le pinta con azul, el resultado será verde. Y, a la inversa, cuando una persona tiene un color azul y se le pinta con amarillo, el resultado también será verde. Entonces, la persona en lugar de verse maquillada, se verá demacrada, entristecida. Hay que conocer los colores propios. Hay que buscar la armonía. Por ejemplo, si una persona tiene el color de pelo pelirrojo o cobrizo no debería utilizar el color vino en su vestuario. Al menos, no según el gusto que tenemos los grecolatinos. Hay que aprender el lenguaje visual. Ésa es mi batalla, que se conozca el alfabeto visual.

¿Qué se hace con todo ello?

Sabemos cuál es nuestra materia prima y como partimos del ser humano podemos cambiar nuestras actitudes, pero no nuestros genes. Con todo ello, podemos ver qué vitaminas son imprescindibles en nuestra alimentación para alcanzar el mismo nivel que otra persona que quizás necesite otro tipo de vitaminas. Nuestro objetivo es conseguir el embellecimiento máximo de la persona y no sólo lograr que tenga una expresión corporal saludable, sino también que sea atractiva.

¿No se está idolatrando demasiado la imagen en la sociedad actual?

Nos estamos dando cuenta de lo importante que es para nuestro cerebro. Los publicistas, los estrategas, la están aprovechando y lo que hacen son estereotipos artificiales imposibles de conseguir. Una “top model” tarda una media de entre siete y ocho horas en arreglarse. Y eso es lo que recibe tanto una niña de 16 años como una señora de 45. Se les muestra una belleza inalcanzable que se convierte en referente social. Todo depende de su fuerza mental.

¿No asocia demasiado la imagen personal saludable a la juventud?

En la imagen saludable, a veces, la juventud está implícita. Ser joven es bueno. Pero, igual que decía antes, cada vez más nos venden la imagen de las ocho horas de arreglo, algo inalcanzable. Lo mismo sucede con las cremas cosméticas con las que se consigue un 5% de hidratación, mientras que con una buena alimentación y bebiendo agua alcanza un 95%. En Oriente ni se plantean el uso de estas cremas.

Entiendo, por tanto, que rechaza los programas antienvejecimiento que buscan mostrar una imagen “más saludable”.
Los programas antienvejecimiento son sinónimo de antinaturalidad. Lo natural es cumplir años y envejecer, y lo importante no es la edad cronológica, sino que ésta sea igual o más alta a la edad biológica. Si nuestra edad biológica está por debajo de la edad cronológica significa que gozamos de buena salud. Lo que más envejece es el enfado, la ira, que repercuten en el hígado, por ejemplo, y el no beber agua.

¿Y cómo maquillamos nuestros defectos?

Esta palabra está prohibida. Son características y resultados de las líneas de expresión que se van agudizando más cuanto menos agua bebemos, menos ejercicio físico hacemos, menos música escuchamos y menos aprovechamos el tiempo libre. Eso es lo que yo aconsejo. Me dedico al “coaching” de la imagen personal saludable, a entrenar a la gente a mirarse a sí misma. Tenemos que aprender a mirarnos a nosotros mismos, aunque no nos guste. Si uno no se mira en cinco meses, no se reconoce.

SER HUMANO SALUDABLE

La plataforma “Ser Humano Saludable”(SHS) es una iniciativa fundada a partir de una asociación previa, la Asociación de Expertos para la Orientación Estética, cuya actividad abarca muchos más ámbitos que el de la imagen personal y la estética. SHS se ha creado para promover la salud física y mental del ser humano, la sociedad y el ecosistema. María Sánchez, fundadora del proyecto, expresa de este modo en qué consiste: “unir bondades para la sociedad, el ser humano y el medio ambiente”.

SHS tiene pocos años de vida y unos 110 miembros, entre los cuales participan asociaciones, expertos y estudiantes de diversas áreas como psicología, estética y dermoestética, filosofía, historia del arte, dermatología, peluquería, sociología, derecho y ciencias políticas, publicidad y relaciones públicas e, incluso, dos amas de casa que cocinan muy bien. Los profesionales de todas estas áreas trabajan por un ambicioso objetivo común, “crear una sociedad más hermosa y saludable”.

Con ese fin se impulsan acciones, proyectos concretos en diferentes líneas. Debemos educar a la gente en imagen personal. Una de las ideas es convertir a los peluqueros en educadores sociales y explicar a sus clientes que de nada sirve tratarles el cabello si no comen, o no comen bien. Este es sólo un ejemplo de cómo se podría promocionar la imagen saludable desde cualquier profesión. Y, además, habría que hacerlo con prácticas respetuosas para el medio ambiente, según la filosofía de SHS, que hace hincapié en la responsabilidad de cada individuo respecto a sus acciones y como referente social de las personas de su entorno.

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